domingo, 16 de noviembre de 2008

Idolatría

¿Y qué hay de malo con la melancolía? ¿No tiene acaso su dulzura? Derrumbarse sobre el sillón en la penumbra y dejarse seducir por Etta James cantando “Sunday Kind of Love” ¿No es algo placentero?  Sentir las grabaciones viejas sacar de los recovecos las cenizas de nuestras vidas pasadas en efímeros cuatro o cinco minutos es algo casi adictivo debo admitir. Este Blog es muy triste y sin brillo ha dicho el amigo Jesús la otra tarde. Vino a la librería con su hija Maya y nos hemos enfrascado junto a Héctor en una larga tertulia de horas. Discutimos sobre la opinión de Sardanápalo (El lector anónimo ahora con seudónimo) y su franqueza. Hablamos también de Rayuela y ese sueño del que me han mandado a despertar. El amigo Jesús me ha dicho que el libro en sí no importa sino las palabras, algo en lo que estoy de acuerdo en cierta parte; y sin embargo aunque no quería justificarme lo he terminado haciendo de todas formas. Le he explicado que para mí, el objeto de mi idolatría es el libro; su sola presencia física ejerce sobre mí algo que aún no logro descifrar. Borges contaba que estando ya ciego y sin siquiera poder leer se sentía reconfortado por la certeza de que los libros se encontraban en sus respectivos libreros; una especie de compañía invisible que le generaba sosiego en las horas largas. He de comentar que hay varios libros que significan mucho para mí incluso más allá de las palabras. Por ejemplo “Aura o Las Violetas” de Vargas Villa, edición 1938 y que es un regalo de mi Padre; Siddartha de Herman Hess, pues fue el regalo de una amiga. Cabe mencionar de paso que un nuevo libro incorporado a mi colección y que cuenta con el atributo de especial es “Cuentos Completos 2” de Cortázar, regalado por Jesús y Maya. Sí, esta idolatría que le profiero a los libros es algo de lo que no siento vergüenza alguna.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

quiza no tiene brillo, pero me gusta.

Anónimo dijo...

No te tomes las cosas tan a pecho. No se puede complacer a todo el mundo. Dedicate a escribir y no te preocupes tanto por lo que diran los demas. En mi opinion tus escritos son buenos aunque algunos no lo crean asi. No te desanimes y sigue adelante.

Wicha dijo...

mmmmmm no hay nada en la meloncolía...es simplemente aquello que nos hace transportar tan intensamente a ese lugar de los recuerdos permanentes....

Abrazos...